Estafas bancarias

Los bonos convertibles

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Primero fueron las cláusulas suelo, luego las acciones de Bankia y las preferentes, las hipotecas multidivisa… La banca no deja de sorprender —en el mal sentido— a sus clientes vendiendo productos tóxicos que les han hecho perder millones de euros. Otro de esos productos son los bonos convertibles.

El Tribunal Supremo ya ha comenzado a emitir sus primeras sentencias contra este tipo de producto y obliga a las entidades a devolver todo lo que hayan cobrado de más por este motivo.

¿Qué son los bonos convertibles?

Un bono convertible es un activo de renta fija con la peculiaridad de que es posible convertirlo en acciones de la empresa. La diferencia entre los bonos convertibles y los bonos canjeables, es que los primeros se convierten ante una necesidad de ampliación de capital.

Los bonos convertibles solo pueden ser emitidos por entidades privadas ya que las públicas no pueden financiarse mediante este tipo de acciones, debido a que no pueden emitir acciones.

La clave está en si la acción es voluntaria

Existen dos tipos de bonos convertibles:

  • Bonos convertibles obligatorios: en este caso no será un producto de renta fija, sino de renta variable. Este no debería ser un producto atractivo para nadie, pues la mejor forma de tener acciones es comprándolas directamente.
  • Bonos convertibles voluntarios: Será el titular quien decida, llegado el momento, si quiere o no convertir sus bonos en acciones. Mientras no ejerza su derecho de cambio, el bono seguirá siendo igual, el comprador recibirá los pagos y el vencimiento nominal.

Los bonos convertibles en ejemplos

Pongamos como ejemplo un comprador que invirtió 1000 euros en bonos convertibles de una compañía a 20 euros por acción a 3 años y recibe el 5% de interés. Esto significa que recibirá 50 euros cada uno de los 3 años, lo que hacen un total de 150 euros. Pasados esos 3 años el comprador puede decidir recuperar sus 1000 euros o recibir 50 acciones de la empresa (el resultado de dividir 1000 entre 20).

Si en el momento de la finalización, las acciones cotizan por debajo de los 20 euros, el comprador debería optar por recuperar su dinero. Si quisiera las acciones las compraría directamente porque están por debajo del precio que tenían en el momento de comprar los bonos.

En cambio, si las acciones cotizan por encima de los 20 euros, sí que será una buena idea cambiar el dinero por las acciones. Y, una vez recibidas, decidir si quedarse con ellas o venderlas.

El problema con los bonos convertibles es que nunca se dio la opción de cambiar. Se obligó a los compradores a cambiar, en algunos casos de forma forzosa, con el único fin de recapitalizar a la entidad y haciendo perder, en algunos casos, hasta el 40% de la inversión inicial.

Si te has visto afectado por este tipo de estrategias, desde SinCláusulas te ofrecemos diversas modalidades de pago, y solo cobramos cuando ganamos tu demanda en el juzgado. También aplicamos un mejor precio en caso de realizar una gestión previa extrajudicial, donde no tendrás que pagar nada, y solo pagarás en el caso de firmar un acuerdo favorable. Llámanos sin compromiso alguno al Teléfono de Atención al Cliente 629 879 429.

¿Qué son las hipotecas multidivisa?

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Durante un tiempo, antes de la crisis, las entidades bancarias se dedicaron a lanzar al mercado productos muy atractivos. Aunque en apariencia estos productos parecían beneficiosos para los clientes, tenían una cara oculta. Entre todos esos productos que ponían a la venta incluyeron las cláusulas suelo, los swap, la deuda preferente y la hipoteca multidivisa.

Aunque se comercializaron como productos atractivos para los clientes, al estallar la crisis, llegaron los problemas. Mes a mes, los clientes pagaban de más y perdían dinero. Por suerte, la justicia comenzó a dar la razón a los clientes y los bufetes de abogados comenzaron una cruzada contra este tipo de prácticas abusivas.

La hipoteca multidivisa

Las hipoteca multidivisa es un producto de alto riesgo. Son productos mixtos y complejos, muy difícil de entender para el usuarios medio. Además, están expuestas a cambios continuos en cuanto a tipos de interés lo que nos obliga a estar permanentemente pendientes de ellas.

Las hipotecas multidivisa se vendieron como un producto de alta rentabilidad, que ofrecía un crédito hipotecario a unos precios muy competitivos. Además, establecía unas condiciones, a priori, bastante ventajosas. Este fue el motivo por el que muchos usuarios se decidieron por firmar.

Normalmente las familias referenciaban sus hipotecas al Libor, un tipo de interés que en aquel momento era más bajo que el Euribor. Si una familia cobraba sus sueldos en Euros, la hipoteca se contrataba en yenes o en francos suizos.

Los riesgos de la hipoteca multidivisa

Lo que el cliente no tuvo en cuenta es que el dinero fluctúa a diario. Se tenía que estar pendiente a diario de los cambios en las bolsas para saber cuánto estábamos pagando en cada momento a nuestro banco.

Esto hacía que las mensualidades nunca fuesen las mismas, unos meses se pagaba más y otros menos. Aunque lo más importante no es eso; lo importante es que si cambia la cotización cambiará el total que pagamos al banco por nuestra hipoteca. Si las cotizaciones fluctúan demasiado acabaremos pagando mucho más de lo que debemos por nuestra hipoteca.

Por si esto fuera poco, este tipo de hipotecas no tienen opción de subrogación. En cualquier caso, si debido a su alto coste no podemos hacer frente al pago de la mensualidad, tendremos que hacer una nueva escritura de hipoteca.

Extrañas comisiones

Otro de los puntos oscuros de estas hipotecas es el cambio de moneda. Los bancos señalan que el cambio puede hacerse en cualquier momento, sin embargo, nos encontramos con que esos cambios solo se pueden realizar una vez al mes y previo pago de una comisión que suele rondar el 0,25%.

Además, están repletas de extrañas comisiones. En algunos casos cada vez que se pague la cuota mensual deberá abonar un 0,2% de la cuota.

El banco aplica una comisión de apertura, según el tipo de cambio con el que trabaje tu banco. En algunos casos, si con las fluctuaciones de las monedas la deuda aumenta entre 10% o 20%, el banco puede exigir una garantía sobre esa deuda o un cambio de moneda.

Ejemplo de una hipoteca multidivisa

Imagina que vas a comprar una vivienda y adquieres una hipoteca de 200.000 euros a 25 años. El banco fija la moneda en Francos Suizos, con Libor +0,5. La cuota mensual sería de 711€ al mes, aplicando un tipo de cambio del 1,2, lo que serían 853 francos.

Pero claro, el tipo cambia y también nuestra hipoteca:

  • Si el tipo de cambio fluctúa hasta un 1,68 (algo que sucedió en 2007), para pagar esos 853 francos, solo necesitamos 507€.
  • Pero, si el cambio baja a los 0,66 (como en 2015), nuestra cuota será de 1292€.

Como puedes ver en este ejemplo, la diferencia de cambio es más que importante. En este ejemplo, además, hemos mantenido el Libor fijo.

Si te has visto afectado por este tipo de estrategias, desde SinCláusulas te ofrecemos diversas modalidades de pago, y solo cobramos cuando ganamos tu demanda en el juzgado. También aplicamos un mejor precio en caso de realizar una gestión previa extrajudicial, donde no tendrás que pagar nada, y solo pagarás en el caso de firmar un acuerdo favorable. Llámanos sin compromiso alguno al Teléfono de Atención al Cliente 629 879 429.

Hipotecas IRPH la nueva cláusula suelo

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Las hipotecas IRPH afectan a más de un millón de usuarios de banca. El Índice de Referencia de Préstamos Hipotecarios, en el fondo, es un problema muy parecido al de las cláusulas suelo, si en este momento está pagando más de un 2% por su hipoteca, es muy posible que haya firmado un IRPH sin saberlo.

El Índice IRPH

El problema será que su hipoteca está firma con referencia al IRPH en lugar de al Euríbor. De esta forma, si bien el índice anual del Euríbor se encuentra en el -0,01%, el índice del IRPH (de conjunto de entidades) está en el 2,03%.

Una diferencia de más de dos puntos que afecta negativamente a los usuarios.

Tal y como sucede con las cláusulas suelo haber firmado una hipoteca con IRPH le impedirá beneficiarse de las bajadas del Euríbor. Para poder igualarse a lo que pagaría por una hipoteca firmada al 0,99% (un tipo variable general), debería haber firmado un IRPH del -1,05%, algo imposible pues todos los diferenciales que se firmaban eran del 0% o superiores al 1%.

El mayor problema para los afectados es que, ante un posible cambio, los usuarios se verán sometidos a un tipo fijo del 4%, debido a una disposición adicional de la Ley 14/2013 del 27 de septiembre.

¿Cómo saber si tengo IRPH?

Encontrar el IRPH en la hipoteca es tan difícil como saber si tenemos cláusulas suelo, pues no encontraremos las siglas por ninguna parte. Como mucho, encontraremos algo del estilo «Tipo medio de préstamos hipotecarios a más de tres años, para adquisición de vivienda libre».

Es importante saber qué tipo de IRPH es el que tiene nuestra hipoteca, esto lo sabremos buscando la coletilla: «Concedido por cajas, bancos o entidades de crédito de España».

¿Puede reclamar?

El IRPH es un tipo de referencia más caro que el Euríbor y poco claro, parece que se podría manipular con relativa facilidad si todos los bancos se pusieran de acuerdo.

Como sucede con las cláusulas suelo, si cuando firmamos ante notario no se nos explicó qué era y cómo funcionaba este tipo de referencia, si no se le mostró una realidad comparativa con el Euríbor, es muy posible que no se haya cumplido con los controles de transparencia.

Si se ha visto afectado por este tipo de estrategias desde SinCláusulas ofrecemos a las familias afectadas por este tipo de acciones diversas modalidades de pago, y solo cobramos cuando se gana la demanda en el juzgado. También se aplica un mejor precio en caso de realizar una gestión previa extrajudicial, donde no deberían desembolsar nada, y solo en el caso de firmar un acuerdo favorable para nuestros Clientes. Llámanos sin compromiso alguno al Teléfono de Atención al Cliente 629 879 429.

Valores Santander, otro producto tóxico

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Durante los años previos a la crisis las entidades financieras desplegaron una gran variedad de prácticas dudosas. Sin consentimiento de los clientes, colocaban productos tóxico y peligroso para sus ahorros. Este es el caso de los Valores Santander.

La historia de un engaño

Las cláusulas suelo o la venta de acciones de Bankia, son solo dos de los muchos problemas a los que se enfrenta la banca. Durante los años previos a la crisis las entidades financieras comercializaron masivamente productos complejos.

Con esto, trataron de engañar a sus clientes. Cláusulas abusivas encubiertas, que con el tiempo, se destaparon ocasionando graves pérdidas, primero a los clientes y luego a la banca en general.

Preferentes y productos tóxicos

Durante el estallido de la burbuja de las preferentes, los clientes huyeron de las cajas de ahorros. En ese tiempo se vendían estos productos de forma masiva, sin importar el perfil del contratante.

Los clientes buscaron refugiarse en los bancos que parecían, entonces, un «entorno seguro» para los ahorradores. Sin embargo, la realidad fue muy distinta, también los bancos colocaron preferentes entre sus clientes.

Valores Santander, otro producto tóxico

Este sería el caso de los llamador Valores Santander, comercializados como una especie de producto estrella. En realidad se trataba de un producto tóxico muy parecido a la preferentes; otra inversión basura.

La finalidad real de este producto era la de financiarse a costa de los clientes para adquirir, junto a otras entidades financieras como el Amro Bank holandés.

Esto fue ruinoso para sus clientes. Ellos contrataban estos bonos basura, de generación propia con unas condiciones muy beneficiosas para la entidad, al haber prefijado, entre otras cosas, el precio de conversión de dichos títulos, cinco años después, en acciones de la misma entidad.

Este tipo de prácticas ponen de manifiesto que las entidades ya preveían la caída de la economía mundial y que estaban tratando de blindarse a costa de sus clientes.

Tras la aparición de todos estos escándalos, Banco de Santander, como otras entidades bancarias, tratan de solucionar sus pérdidas firman acuerdos amistosos y confidenciales con sus clientes, con el fin de que su imagen no se vea perjudicada.

Intereses abusivos de las tarjetas de crédito

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Las batallas contra las entidades bancarias parecen no tener fin; primero fueron las cláusulas suelo y las preferentes, después los swaps, las hipotecas multidivisa y las acciones de Bankia. Los problemas con el sector bancario siguen y ahora estalla una nueva burbuja de malas prácticas: los intereses abusivos de las tarjetas de crédito.

En algunos juzgados españoles ya comienzan a presentarse las primeras demandas contra los intereses abusivos de las tarjetas de crédito. Estamos hablando de unos intereses que, en muchos casos, pueden considerarse de «usura» ya que superan el 20%, llegando incluso al 29% algo que supone un abuso contra el cliente. Pongamos como ejemplo un cliente que haya gastado 6.000 euros de su tarjeta de crédito, si quedara en paro y no pudiese pagar, gracias a los intereses abusivos, en pocos meses se enfrentaría a una deuda superior a los 12.000 euros.

Desde Sin Cláusulas alertamos a los usuarios sobre el uso de este tipo de tarjetas: muchas veces la acumulación de intereses impide que podamos amortizar la deuda, lo que acaba por crear más intereses. Hay que estar alerta ya que los bancos y algunas superficies comerciales ofrecen este tipo de tarjetas con intereses abusivos del 30% TAE y algunas financieras disparan el precio de los préstamos personales hasta el 3.000%.

Intereses abusivos y ley de usura

Una de las armas de los clientes es la antigua ley de usura, criterio que usó un juez de Pucela para anular el pago de los intereses abusivos de una tarjeta de crédito. El juez declaró como usura los intereses de una tarjeta de crédito que tenía una comisión anual del 20%. El juez aplicó la Ley de Represión de la Usura de 1908 y anuló el contrato al considerar que los intereses eran abusivos y desproporcionados.

Si se ha visto afectado por este tipo de estrategias desde SinCláusulas ofrecemos a las familias afectadas por este tipo de acciones diversas modalidades de pago, y solo cobramos cuando se gana la demanda en el juzgado. También se aplica un mejor precio en caso de realizar una gestión previa extrajudicial, donde no deberían desembolsar nada, y solo en el caso de firmar un acuerdo favorable para nuestros Clientes. Llámanos sin compromiso alguno al Teléfono de Atención al Cliente 629 879 429.

La estafa de los productos financieros en España

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Aunque ahora parece que lo único que importa en el mundo de la banca es la salida a bolsa de las acciones de Bankia, la realidad es que existen muchísimas estafas diferentes que han ido sangrando a los consumidores y clientes. Entre los muchos problemas a los que se enfrentan nuestros clientes habituales cabe destacar: las cláusulas suelo, las preferentes y deuda subordinada, los swaps o las hipotecas multidivisa.

Desde que estalló la crisis económica allá por 2008, al menos 16.000 millones de euros, han sido colocados a los inversores —tanto privados, como públicos—, en un carnaval de productos tóxicos, inversiones arriesgada y varios tipos de estafa diferentes, por las entidades bancarias. En la mayoría de las ocasiones se aprovechaban de la confianza del cliente en su banco de toda la vida y nunca advertían de los verdaderos riesgos que estos productos suponían para sus ahorros.

En todos los casos los inversores han tenido que asumir pérdidas millonarias ya que la solvencias de estas entidades se ha visto comprometida, en la mayoría de los casos, hasta el punto de ser necesario el rescate con dinero público para lograr su supervivencia o hacer frente a los distintos concursos de acreedores.

En los últimos años hemos hecho frente a multitud de escándalos de este tipo, que casi siempre acaban en los tribunales, con diversas sentencias a favor de los clientes en las que se obliga a las entidades bancarias a devolver todo lo cobrado a los perjudicados. El caso más significativo fue el de las preferentes, aunque, ante los escándalos de las cláusulas suelo y de las acciones de Bankia, ha quedado como uno más.

Si se ha visto afectado por este tipo de estrategias desde SinCláusulas ofrecemos a las familias afectadas por este tipo de acciones diversas modalidades de pago, y solo cobramos cuando se gana la demanda en el juzgado. También se aplica un mejor precio en caso de realizar una gestión previa extrajudicial, donde no deberían desembolsar nada, y solo en el caso de firmar un acuerdo favorable para nuestros Clientes. Llámanos sin compromiso alguno al Teléfono de Atención al Cliente 629 879 429.

IRPH, la nueva cláusula suelo

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En Sin Cláusulas ya hemos avisado del peligro de las hipotecas con IRPH. En el sector bancario ya se las conoce como «las nuevas cláusulas suelo«.

¿Qué es y cómo me afecta el IRPH?

En las hipotecas con IRPH, igual que con las afectadas por cláusulas suelo, se impide al cliente beneficiarse de la caída histórica del Euríbor.

El IRPH es un indicador ficticio que vendieron las cajas como «más fiable y estable». Esto supone que en la actualidad los clientes afectados están pagando de media unos 1.200 euros más al año.

Muchos afectados ni siquiera tuvieron la suerte de poder elegir. Como sucede con las cláusulas suelo, los afectados no fueron avisados de este cambio.

De nuevo, como con las cláusulas suelo, los juzgados empiezan a declarar nulas las hipotecas con IRPH por falta de transparencia y de objetividad.

¿Qué hago si tengo IRPH?

Muchos clientes acuden a un bufete de abogados pensando que tienen una cláusula suelo en sus contratos de préstamo hipotecario. Intuyen que su hipoteca no ha bajado todo lo que debería y no saben por qué, así que piensan que se debe a una cláusula suelo.

Sin embargo, la realidad es distinta y tiene poco que ver con las cláusulas suelo. Sus hipotecas, simplemente, están referenciadas con el IRPH y no con el Euríbor.

¿Cuál es la diferencia entre el Euríbor y el IRPH?

El Euríbor es el precio marcado por el que los bancos se prestan el dinero en Europa. El IRPH es el indicativo del precio al que los bancos prestan su dinero a los clientes, por lo que siempre marcará un precio mucho mayor.

Para ser más exactos el IRPH es la media del tipo de interés de las hipotecas contratadas a lo largo de cierto mes y su elaboración corre a cargo del Banco de España, con los datos que ofrecen las entidades.

Esto significa que las entidades bancarias pueden influir en este indicador, lo que lo convierte en un índice no objetivo. Así, si en un mes los bancos y cajas firman muchas hipotecas a un interés muy elevado, el indicador subirá exponencialmente y no solo ganarán más dinero con ese crédito concedido, sino con todos los que tengan en cartera en ese momento referenciados al IRPH.

Abusivo y sin transparencia

La falta de transparencia en la venta y la absoluta falta de objetividad del diferencial es el argumento que se suele usar en las demanda.

En poco tiempo este tipo de práctica bancaria que está comenzando a ganar posiciones entre los afectados por los bancos. Pues la validez de este tipo de cláusulas no puede dejarse al arbitrio de una de las partes.

Además, la falta de información por parte del banco a la hora de contratar las hipotecas, sitúa a las hipotecas con IRPH en la zona de las cláusulas abusivas. Los clientes nunca recibían información adecuada sobre cuál era la verdadera naturaleza de su índice de referencia.

Además, en 2013 el Gobierno decidió suprimir dos de los tres tipos de IRPH que existía. Ninguno de ellos resultaba favorable al cliente. Hasta ese momento había un índice entre bancos, otro entre cajas y un tercero con el conjunto de entidades financieras existentes.

El negocio millonario de las cláusulas abusivas bancarias

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En los bufetes de abogados de toda España se espera cada día que se proclame la sentencia de alguna demanda contra entidades bancarias. No hay día en el que algún juez no se proclame contra este tipo de abusos que han proliferado en los últimos años. Las entidades bancarias se han enriquecido a costa de sus clientes, comercializando productos tóxicos, incluyendo cláusulas abusivas en todos sus contratos, aplicando intereses abusivos…

Por desgracia han sido las hipotecas los productos más perjudicados por la inclusión y aplicación de todo tipo de cláusulas abusivas, desde swaps ocultos, cláusulas suelo o cambios de divisa. Las hipotecas son un tipo de producto que contrata el usuario de calle, no es para grandes inversores o expertos en banca, las hipotecas son la herramienta que todos tenemos para conseguir una vivienda y ellos lo sabían… Un negocio potencial que les ha generado miles de millones de euros.

Antes de la crisis todos se quisieron aprovechar de esta situación y comercializaron en masa distintos tipos de productos tóxicos y contratos con este tipo de cláusulas abusivas. Este tipo de actuaciones no tuvieron lugar solo en la banca, también las compañías de telecomunicaciones e incluso las compañías automovilísticas se aprovecharon del negocio que suponía la estafa continuada a sus clientes.

Fue con la llegada de la crisis económica, cuando cada uno contaba hasta el último céntimo que ganaba, cuando este tipo de casos comenzaron a salir a la luz. En 2009 se daba el pistoletazo de salida para este tipo de acciones legales, que hasta el momento eran muy escasas. Aunque en el caso de las preferentes el Gobierno abrió una vía de arbitraje, las demandas judiciales comenzaron a llegar constantemente.

Después del escándalo de las preferentes que generó miles de demandas tanto individuales como colectivas, llegó una segunda andanada de demandas con la OPV de Bankia, con su salida a bolsa colocando 824,5 millones de acciones. Esta acción de la entidad generó una avalancha de 60.000 demandas de clientes perjudicados por la salida a bolsa irregular.

De esa época todavía quedan procesos que están comenzando a saltar ahora mismo y que tienen un largo recorrido, como los bonos convertibles del Banco Popular y que han supuesto una estafa de 700 millones de euros.

A día de hoy existen todavía miles de afectados por las cláusulas abusivas y los productos tóxicos bancarios. Esto supone que, casi a diario, los jugados españoles se pronuncian por alguno de estos casos. Muchos son los grandes bufetes de abogados que buscan clientes con el fin de generar macro-demandas, una práctica sobre la que ya hemos alertado en nuestro blog y que le puede crear todavía más problemas.

Las demoledoras sentencias contra la banca española ha obligado a las entidades a tener en cuenta el coste de las indemnizaciones y de las costas de los juicios (que en la mayoría de los casos son importantes) a la hora de realizar sus presupuestos para los próximos ejercicios. De esta forma casi todas las entidades prevén en sus presupuestos una provisión para pagar las indemnizaciones que, en algunos casos, supera los 1.000 millones de euros.

El nuevo «semáforo» no evitará estafas como las preferentes

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Las asociaciones de consumidores y los expertos están alertando ya de que el nuevo «semáforo» de riesgos de productos financieros que está destinado a al protección del consumidor y del pequeño inversor, que fue aprobado por el Gobierno, no evitará futuros casos de estafas y nuevos engaños masivos como ya ocurrió, en su momento, con la venta masiva de preferentes y deuda subordinada.

El nuevo semáforo de riesgos permite que las entidades financieras oculten o camuflen el verdadero riesgos de sus productos más peligrosos a los consumidores y pequeños inversores. Es el mismo Ministerio de Economía el que permite esta práctica, según denuncian las plataformas y asociaciones de consumidores. Esta es solo una de las críticas que ha recibido la orden ministerial que aprobó esta medida de protección.

Este método excluye todos los productos que son en origen simples pero que, con el tiempo, se vuelven complejos, como hipotecas cuyo índice para calcular su cuantía esté ligado a activos volátiles, como son las hipotecas multidivisa, aquellas ligadas a swaps u otros añadidos bancarios.

Las plataformas han advertido de que: «La información principal que las entidades estarán obligadas a ofrecer es qué parte del capital invertido es más difícil de recuperar, pero no se fuerza a clarificar otras cuestiones, como las condiciones de contratación, que pueden seguir incluyendo cláusulas abusivas sin que se le advierta nada al consumidor».

Las asociaciones y plataformas lamentan que desde los altos cargos se vuelva a proteger los intereses de la banca, como ya se hizo con la sentencia del Supremo que limitaba la retroactividad en las anulaciones de cláusulas suelo y que ha supuesto la pérdida de sus ahorros a cientos de personas. De esta forma las entidades siguen financiándose a costa de los usuarios.

Así pues desde las asociaciones de consumidores se siguen reclamando verdaderas medidas de protección para los consumidores, como la obligación de informar de forma concisa, precisa y con un lenguaje entendible a sus consumidore, sobre los riesgos y características reales de los productos que están adquiriendo.

CatalunyaBank condenada por una multividisa

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La Audiencia Provincial de Barcelona anula una hipoteca multidivisa y obliga a CatalunyaBank a devolver un millón de euros al cliente. El juez asegura que la normativa española y las directivas europeas están para defender al cliente frente a conductas persuasivas y avasalladoras de los bancos que tratan de colocar productos tóxicos a sus usuarios.

El cliente, un médico, firmó con la entidad CatalunyaBank dos contratos hipotecarios, uno de 1.460.000 euros y el otro de 440.000. Más tarde vendió uno de los inmuebles e intentó amortizar la hipoteca. En ese momento es cuando se percató de que el capital inicial no solo no había disminuido, si no que había aumentado desde el momento de la firma. En el momento de iniciar la demanda, el saldo deudor del cliente era de casi el doble, situándose por encima de los dos millones de euros.

Este tipo de colocaciones son muy habituales, las entidades no informan de los riesgos y de las pérdidas que este tipo de productos pueden ocasionar, tratan de camuflar y, en muchos casos, de engañar a los clientes que se ven abocados a unas pérdidas monstruosas y con la desagradable sorpresa de que, no solo no han amortizado nada, si no que además su deuda con la entidad ha aumentado.

La entidad defendió durante el juicio que le cliente es usuario de banca privada y que, por lo tanto, tenía experiencia en inversiones y productos complejos. Sin embargo, lo único que se pudo probar es que hizo una compra-venta de valores, préstamos hipotecarios y que era usuario de tarjetas de crédito. Sí que se ha demostrado que la única información que mostró la entidad fueron los escenarios de cuotas del euro, yenes y francos suizos, siendo la cuota de yenes mucho más económica en el momento de firmar la hipoteca.

Además, según un informe pericial que se presentó durante el juicio, todo indicaba que se desaconsejaba la contratación en yenes. La única advertencia de la entidad fue que si el yen superaba el 166 era OK, si no, no era OK y si no llegaba a los 130, todos tranquilos. Nunca advirtió de los peligros que suponían los cambios para su deuda que podía verse aumentada.

Tampoco se informó de una cláusula en la que se obligaba a la cancelación parcial del capital pendiente si la desviación equivalía al 5%. De esta forma se puede afirmar que no hubo una información clara, detallada y precisa, tal y como se indica que debe ser en este tipo de casos, debido a los riesgos y a la naturaleza del producto.

En este tipo de casos, en los que se incluyen cláusulas complejas, poco claras o perjudiciales las hipotecas se convierten en productos complejos, por lo que hay que ofrecer toda la información necesaria al cliente para que pueda entender realmente lo que está contratando. De esta forma la sentencia de la Audiencia se basa en la doctrina del Supremo que trata de proteger a los clientes frente a conductas incorrectas de los bancos que tratan de aprovecharse del desconocimiento y avasallar a los usuarios.